Siempre traimos monedas en los bolsillos en caso de necesitar tomar un camión que nos llevara a alguna parte...o a ninguna.
Con el tiempo sabiamos las mejores rutas y horarios, los mejores asientos y las partes de la ciudad donde era mejor no entrar. Cuando Luke consiguio un trabajo muy bueno a hora y media de la ciudad su transporte fue el camión.
Viajabamos siempre ligeros...bueno Luke insistía mucho en eso, pero yo tengo la desafortunada habilidad de andar por la vida como húngara y me las arreglaba para siempre cargar de más: la chamarra, el sueter, la bolsa, otra bolsa, una botella de agua y el teléfono en la mano...
...el teléfono en la mano.
A Luke le daba pánico andar con el teléfono en la mano, sentia que todos los pasajeros verian el teléfono y se lanzarian sobre él mas rápido que decir "huevosdivorciados". Mi descuido con el teléfono y su paranoia por el teléfono nos trajo severas discusiones. Creo que si pudiera, se habría escondido el teléfono en los calzones cada vez que viajabamos en camión. Me decia "imprudente" y yo le decia "miedoso", me quitaba mi teléfono y se lo guardaba bien, luego me daba un beso rápido.
Los besos. Si ibamos en camión no podian durar más de tres segundos, porque no queria descuidarse y que alguien le robara el teléfono o la cartera. A mi me valía madres la dos cosas, y es que cuando andas por el mundo con una persona de 1.85 mts. de altura (creo) y como 100 kg. de peso (creo), empiezas a perderle el miedo a esta sociedad tan loca.
Pero mi Luke aún asi se preocupaba. Cuando le hacia berrinche por su beso tan rápido me decia cosas como "No quiero descuidarme, debo venir cuidando que nada te pase", y me hacía querer besarlo más. Estoy casi segura que algunas veces mientras me besó dejó un ojo abierto y puesto en los otros pasajeros.
Platicabamos de todo y a veces solo mirabamos por la ventana, le gustaba poner su mano en mi rodilla o rodearme con su brazo. Hacíamos planes, para cuando fueran tiempos mejores, hablabamos de comprar un carro y llevarlo a la Marquesa con los perros.
Si eran dias de calor, nos poniamos a las vivas para cuando se subiera el "Bonicero" a vender Bonice. Luke decia que yo era muy simple y cualquier cosa me hacia explotar en carcajadas. El día que una señora con cabello gigante venía durmiendo y echandonos su cabello rapunzelesco en nuestros asientos; Luke y yo empezamos a reir y luego en verdad a incomodarnos.
¡La gordita no se despertaba por más que el camión brincaba!
Pero bastó un grito del Bonicero "¡Lleve su Boniiiiiiiiiiiiiiiice!" para que la gordita en un segundo dijera "Deme uno de limón" y atinara a quitarnos sus greñas de las piernas, lamento que la señora tuviera que irse todo el camino escuchando a dos bobalicones atrás tratando de ahogar sus carcajadas.
¡La gordita no se despertaba por más que el camión brincaba!
Pero bastó un grito del Bonicero "¡Lleve su Boniiiiiiiiiiiiiiiice!" para que la gordita en un segundo dijera "Deme uno de limón" y atinara a quitarnos sus greñas de las piernas, lamento que la señora tuviera que irse todo el camino escuchando a dos bobalicones atrás tratando de ahogar sus carcajadas.
Continuará...
Ese luke si sabe°!! jajaja
ReplyDeleteTARER!